Imperdible la lectura del libro El Artista de Alberto Laiseca, adaptación libre de la película del mismo nombre,
con dirección de Gastón Duprat y Mariano Cohn sobre el guión original de Andrés Duprat.
Transcribimos el texto final del libro, de León Ferrari quien también participó en el film
Hacer por León Ferrari
Hacer cosas confusas, intrincadas, escondidas, dentro de un espacio simple, como un dibujo en un rectángulo de papel, en un prisma de aire, en un cilindro; hacer cosas interiores, el contenido de un cuerpo, lo que se oculta bajo la piel, la confusión de los huesos y la sangre y los pensamientos; hacer formas puras como una verdad pero tachada, retorcerla, matarla con verdad y con otra cada vez más inestable, insegura; poner un cubo brillante en un día feliz y esconderlo con los terrores, el aburramiento y las borracheras; hacer la estratificación de nuestras sensaciones, de nuestros recuerdos, pero tomarlas en su origeny taparlos con otros días, semanas; que no se entienda nada; que no se encuentre aisladay limpia alguna miseria o algún amor o alguna forma clara, hacer este cuerpo lentamente, minuciosamente, un viejo olivo, un hormiguero, hacerlo de adentro para afuera, sumarle conviccciones simples que nos parecieron eternas y enredadas con las negociaciones, y las dudas, la incomunicación. Usar caualquier material y cualquier escuela, una recta pulida, un pedazo de altamira, un caño de plomo, una pesadilla. Empezar este trabajo cuando uno nace, clavar cuatro estacas como límites y allí todos los días ir tejiendo nuestra vida , convertida en un volumen, sin sacar nunca nada, ninguna de esas primeras formas que nos apasionaron, geniales, y que ahora escondemos; no sacar nada, ninguna de las cosas repugnantes que pudimos ayer muy satisfechos, dejarlas allí a todas y colocar a su lado las formas maravillosas que se me están ocurriendo ahora; no tener miedo, no pensar en la unidad; hacer la no unidad, a no pensar en eso, ni siquiera plantearlo; aprovechar los cambios de nuestra sensibilidad, las idas y las vueltas desde el nacimiento a la muerte, y dejarlas allí, como si fuera algo hecho por otro. Como si fuera hecho por varios hombres; o mejor, hacerlo entre varios: diez o quince mujeresy hombres gesticulando y girando en torno a esta Torre de Babel mientras cada uno agrega su invento, ese día de su vida, sin escuchar a nadiey enredándose con los figurativos, los concretos, los surrealistas, los informalistas y los pop, con los ingenuos y los angustiados, los felicesy los moribundos, cada uno con su verdad, segura y universal, tratando de meterla allí dentro, en esa Babel que todos hacen sin entenderse.
en El Artista de Alberto Laiseca
Publicado por schimmer en Thursday, December 30, 2010